domingo, febrero 26, 2006

Por qué un blog

Los comentarios más pueriles también intranquilizan neuronas. A saber, uno sobre blogs que cuentan cuestiones intrascendentes. Por eso titulé “Intrascendente” mi post anterior. Pero, ¿es el amor por mi gato más o menos trascendente o intrascendente que la reflexión de Link sobre Kafka (antepenúltimo post)? ¿Cómo pueden establecerse gradaciones en este sentido? Claro que esto apunta a algo más amplio, como qué se debe o no poner en un blog. Pero achiquemos el campo para poder alambrarlo. Reflexión sobre Kafka, romance con gato, ¿qué es más íntimo, más personal, y por lo tanto, para algunos, intrascendente? ¿Tiene que ver con que a Kafka lo conoce mucha gente y a mi gato no? La preciosa idea de Link de derivar de Kafka la lección de hacer el cielo puede ser comprendida y compartida por muchos. Así también el disfrute de la respiración de un gato. Para mí (y para quién va a ser, si no), lo que tiene de interesante abrir un blog es poner en circulación lo personal y ver qué reverberaciones produce en otros. Y si no produce ninguna visible, igual me gusta pensar que anda por ahí flotando algo que me tocó de una manera especial, buscando su resonancia.

4 comentarios:

frank-h dijo...

Exactamente - de eso se trata.
Pero, hay que dejar que cada uno postée lo que quiera.
Humor, neurones and hormones rule on the blogs!


(el posteo sobre "Tom y Jerry" lo pasé a mi otro blog - copié tu comentario)

Nos leemos!

Bardamu dijo...

Sin dudas el gato es más trascendente que la "reflexión" de Link. Ni siquiera es original. Aunque en eso no habría que detenerse dado que por definición ninguna reflexion puede ser original, sino espejada.

Anónimo dijo...

Mentalidades como la tuya no pueden sino agradecerse, así, como yo lo hago, con el reconocimiento de quien ha escuchado, de quien ha "sentido" lo que has escrito.

Vero dijo...

Aclaro por las dudas que el author que removed el primer comment fue Dock, que yo no removed nada. Digo, porque yo no entendí enseguida.
Dock, claro, fijate que pongo "para mí". Todo post en todo blog empieza con un implícito "para mí", por suerte. La homofonía entre humor, neuronas y hormonas no puede ser casual.
Gracias, Bardamu.
Y, Silvia Susana: ¡Cayyyate! No, en serio, gracias.