sábado, febrero 25, 2006

Intrascendente

El gato duerme en la cama. Está de costado, con las patas encogidas, acurrucado, se diría. Me acuesto junto enfrente. Pongo la cara bien cerca de su cabeza. Lo veo entreabrir apenas los ojos, pero todavía se queda inmóvil cuando me acerco más, aspiro su exhalación, incorporo algo de él en mí.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde que tengo uso de razón que deseo incorporar algo de algún gato en mí.
De chica solía poner mi gata en la cama y pelear con ella, trataba de hacer sus mismos movimientos (sin éxito evidente) pero como yo lo hacía muy convencida, creía que mi gata me creía también porque cuando terminaba el juego dormíamos juntas.
De grande no me animé a hacer eso, ni siquiera estando sola en la casa.
Creo que cambié esa actuación penosa pero muy comprometida por la de besar a los gatos en la boca. El éxito de la infancia nunca volvió. Los gatos que tuve se fastidiaban y mi mamá me gritaba (debo aclarar que para ese entonces yo ya tenía 20 años más o menos): "Nori no hagas eso, no viste que el otro día trajo una rata?"

Vero dijo...

Como pasa a veces, y me alegra que pase, el comentario es mucho mejor que el post. Gracias, Nori

Anónimo dijo...

no se si es mejor, es bello, como los gatos. estos seres nos provocan cosas incomprensibles. prontamente uno termina adquiriendo sus ademanes, su andar, su querer estar un poco solo todos los días.

Anónimo dijo...

¿De donde saco yo eso de que los perros son fieles, pero los gatos
son fascinantes porque saben lo que quieren?

frank-h dijo...

El gato no estaba solo allí. Recordaba tres mil vidas atrás, una vez que Cleopatra se acostó en frente de él - y él aspiró - y capturó en él algo de la soberana.

Administrador dijo...

nada más trascendente que un gato, en ellos está escrita toda la grandeza del mundo animal. No es Cortázar una cara grande de gato? No tenía Borges un gato que fue único, su Beppo? Mi Luna siempre lo sabe todo y parece a punto de decir algo cuando salta.

Vero dijo...

Concuerdo en todo. Borges tenía a Beppo, Cortázar tenía a Teodoro Adorno (así se llamó uno de sus gatos), y yo tengo a Julio Cortázar (o más bien me tiene)http://elinfiernodenuestrodescontento.blogspot.com/2005/10/presentacin-de-julio.html