domingo, diciembre 24, 2017

Cómo

Leí este libro excepcional, El peregrino, junto con Un año sin primavera, y fue una suerte, porque además de hablar de poesía ("no existe 'leer poesía'; necesitamos poemas"; vale), es decir, de hablar de poemas y de poetas y del tiempo que hace (Inés decía de un colega que escribía "poemas fenoménicos"; bueno, esto es en parte prosa fenoménica), llegando al final Cohen habla de Baker, de cómo le gustó traducir ese libro y cómo influyó, por ejemplo, en su consideración del vuelo de los pájaros, entre otras cosas. Los buenos libros nos cambian, sin duda. Cómo puede no dejar mella que alguien susurre, desde el papel, digamos: "Y más allá de los bordes el poema se disuelve, o se esparce, como la vida en al muerte". Cómo.

Cabernet

Anoche: tomo una copa y otra, reconozco el dulce entumecimiento y me dejo caer, molicie de las extremidades, la cabeza un amasijo, laten las encías y la lengua se despereza en la boca como un brazo que tantea paredes desconocidas. Oscurezco la habitación, no para aislarme sino para expandir mi percepción de lo que me rodea, como si las sombras me amaneciesen.

jueves, diciembre 14, 2017

Proyectil

Leo que un halcón "se aferra al pelaje crespo de la tierra como la liebre inquieta se pega al viento". "El-pe-la-je-cres-po-de-la-tie-rra", pronuncio, paladeo. ¿Quién dice? ¿J.A. Baker, el autor, o Marcelo Cohen, el traductor? ¿De dónde sale el sonido que se desprende de esas palabras, ese tañido?
El mismo Cohen, pero en La Plata, año 2008: la musicalidad que percibimos en Bernhard es la de Sáenz.
Días atrás Pablo citó a Beckett: "sufriría si no tuviera voz ni ningún otro proyectil", dijo que había dicho el otro. Me gustó la frase pero eso de "proyectil" sonaba ripioso. La rastreé hasta dar con la original: "ni voix ni autre missile". Así que el proyectil había sido un misil. Le comenté a Pablo que me había gustado que en "proyectil" resonara aquello de "proyectar la voz". Me dijo que había pensado lo mismo. Pero, agrego ahora, no fue la elección de Beckett. "Missile" es más rotundo como arma pero suena notoriamente liso frente al escarpado "projectile". ¿Cuán fiel fue el traductor? ¿Cuánto importa la fidelidad, en todo caso?
En el transcurso de sus clases sobre cuento policial, Piglia nos propuso el siguiente ejercicio: leer "La carta robada" en inglés y en las traducciones de Borges y de Cortázar. Éste se apegaba a la letra, lo que resultaba a veces en disonancias en el fraseo, el otro omitía palabras, frases, reponía otras. Después teníamos que redactar un informe que diera cuenta de cuál era la mejor traducción y por qué.  Sin olvidar la pulpa del cuento de Poe: el método de Dupin para resolver el enigma es ponerse en el lugar del otro, no solo seguir los pasos del sospechoso sino los eslabones de sus pensamientos. Pensar como lo había hecho el ministro al esconder la carta. Así, los traductores.