miércoles, junio 29, 2011

Influjo

Después de la tercera y antes de la cuarta vez -o entre la quinta y la sexta, no sé- que veo Ohio Impromptu busco el cuaderno -el blanco, el de la mesa de luz- para tomar unas notas, quiero poner la fecha y dudo. Marca, registro, mojón, la fecha. Pero además es un límite, un “desde acá”. Estruendo del número. Si pongo 29 eso significará que el 28 se habrá ido para siempre. Es tranquilizadora la imagen de la ruta para una vida, pero uno no puede volver atrás -acá es cuando noto que ha, digamos, medrado, sobre mí lo visto y oído-, no se pude retroceder tomando la próxima curva. La ruta, si hay una, es apenas el espacio que piso y poco más. Adelante espera un horizonte neblinoso, atrás se desplomó la catástrofe. Negrura pura, hoy, el 28. La memoria le pone algunas luces, en un gesto que se parece al de arrojar una sábana sobre un fantasma para darle forma.

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