sábado, mayo 27, 2006

Qué vergüenza, Celestino

De nuevo has vuelto a escribir poesías. Esta vez con más furia que antes, ahora todo el barrio sabe quién eres. Ya no tienes escapatorias. Abuela dice que se le cae la cara de vergüenza al pensar que a uno de sus nietos le haya dado por esas cosas. Y abuelo (con el hacha siempre a cuestas) no hace más que maldecir.

Otra vez estás escribiendo poesías, y yo sé que no vas a parar nunca. Es mentira que algún día pienses terminar, aunque me lo digas, yo sé que es mentira. Mi madre también lo sabe y no hace más que llorar.

Ya todo el mundo te odia.

Reinaldo Arenas, Celestino antes del alba

7 comentarios:

Bardamu dijo...

Desde el fondo del pozo.

Jorge Alberdi dijo...

Es una vergüenza, pero sé que nunca vas a dejar...

Jorge Alberdi dijo...

Sé que nunca voy a dejar...

Silvia Sue dijo...

Qué delicia ese texto, Vero.
Me encantó.

Carlos dijo...

sí, ya le decía yo, pero este señor... ¡cómo lo dice!

frank-h dijo...

la poesía es peor que la gripe aviar
más temida que el sars
más peligrosa que el sida

oh, los poetas leprosos

Vero dijo...

Gracias a todos, qué bueno ver que otros disfrutan de lo mismo que uno.
La idea era subir esto y enseguida un poema mío, pero me dio vergüenza (¡Jua jua!). Es que soy una poeta malísima, aunque reincidente (hay ciertos estados para los cuales la prosa queda corta).
Carlos, subí esto después de leer un post tuyo del 26 de mayo en tu blog (100veces.blogspot.com). Me acordé enseguida de esto y lo fui a buscar (yo que soy tan desmemoriada para casi todo, recuerdo no sólo aproximadamente en qué parte de qué libro estaba un pasaje que me gustó, sino además en qué sector de la página lo vi, como si hubiera guardado una foto). Así que fue de cierta manera una carta dirigida a vos. Qué suerte que te haya gustado.
Frank, lo que decís tiene tanto que ver con Arenas, gracias.